El placer de sentirse infiel

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Las infidelidades se presentan de distintas maneras. Están expuestos los hombres, las mujeres con una relación estable. Los motivos, diversos. A veces no siempre es el hombre el más propenso a cometer infidelidades, ocurre que a veces es la mujer. Ya sea por falta de apetito sexual de su pareja, porque la economía del hogar no va bien o porque surgen problemas que estresan a ambos. La relación se resiente aunque siguen como pareja porque están los hijos y porque hay todavía algunos lazos que los unen, sin embargo hay algo que aun satisfaciendo no satisface como antes. No se habla de eso. Se lo guarda tanto él como ella, hasta que de pronto surge una tercera persona. Una tercera persona que nos atrae como nunca nos atrajo nadie entonces cometemos la infidelidad.

Ser infiel es algo que le puede pasar a cualquier persona. Puede ser que una relación comience siendo infiel y después pase a convertirse en una relación formal. En una pareja nueva. Lo que quiere decir que la infidelidad que se tuvo en un principio fue el punto de partida de una relación seria donde de por medio hay un sentimiento mutuo.

¿Dónde buscar infieles?

Últimamente está creciendo el interés por las páginas para infieles que existen en Internet, atraídas por la discreción y confidencialidad que ofrecen estos sitios a diferencia de las citas tradicionales. Por otro lado, también facilitan el contacto con gente casada o con pareja, algo que en la vida real sería mucho más complicado de encontrar y si lo encuentras, te habrá llevado mucho más tiempo que si directamente entras en una web de citas y contactas con la persona que te ha interesado.

Muchas veces ocurre que cuando uno está empezando a tener sus primeras relaciones conoce todo tipo de gente, todo tipo de personas, en centros de estudios o fiestas. Y es que tener novio o novia no quiere decir que se deje de tratar con las personas. Pero cuando hay alguien que de pronto muestra interés en uno, cuando aparece ese tercero que no sabemos de dónde salió pero que lo encontramos agradable, amigable pensamos muchas cosas. Y dudamos. Porque no sabemos si seremos capaces o no. O porque en realidad no queremos hacerle daño a la persona con la que estamos. Pero la ocasión se da de manera casual casi sin darnos cuenta. Y de pronto terminamos en la cama con aquella persona que tenemos poco de haber conocido. Aquella persona que nos rompe todos los esquemas con su presencia y que en nada se parece a lo que entendemos por pasión.

Cuando uno es joven a veces se puede dar la licencia de equivocarse, de guardar la infidelidad bajo llave pero le dice a la persona perjudicada que ya no quiere seguir con la relación. La única explicación es que ya no hay amor. Pasa. A veces sucede eso: que las infidelidades dan paso, a un sentimiento mayor.

Pero qué sucede cuando la persona ya está establecida, con una casa, una mujer a la que quiere o en el caso de que sea una mujer un hombre trabajador y que es el padre de esos dos hijos hermosos que no paran de crecer. Qué pasa con las infidelidades cuando ya tenemos todo en cierta forma hecho. Las miramos con distancia. Las vemos como posibilidades a veces lejanas. En cambio otros se lanzan aun cuando sepan que durará poco y lo tendrán que tener en secreto. Aun cuando sepan que por más que quieran no llegarán a nada concreto.

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